La presoterapia se ha convertido en uno de los tratamientos más demandados para mejorar la sensación de piernas cansadas, favorecer la circulación y complementar determinados tratamientos estéticos y de bienestar. Sin embargo, a pesar de su popularidad, todavía existen muchas dudas sobre para qué sirve realmente, cómo funciona o cuándo está recomendada.
Este tratamiento utiliza presión de aire controlada para estimular el drenaje y la circulación en distintas zonas del cuerpo, ofreciendo una experiencia cómoda y no invasiva. Dependiendo de cada caso, puede emplearse tanto con fines estéticos como para favorecer el bienestar y la sensación de ligereza corporal.
En este artículo te explicamos qué es, cuáles son sus principales beneficios y contraindicaciones, qué zonas del cuerpo pueden tratarse y qué aspectos conviene tener en cuenta antes de iniciar las sesiones.
¿Qué es la presoterapia?
La presoterapia es un tratamiento no invasivo que utiliza presión de aire controlada para estimular el sistema circulatorio y favorecer el drenaje linfático. Para ello, se emplean prendas neumáticas que se colocan sobre distintas zonas del cuerpo y ejercen una presión secuencial y gradual.
Durante la sesión, el equipo infla y desinfla diferentes compartimentos de aire siguiendo un patrón determinado, generando una especie de masaje de compresión que ayuda a activar la circulación y favorecer el movimiento de líquidos acumulados en los tejidos. El tratamiento suele resultar cómodo y relajante, y puede adaptarse a las necesidades y objetivos de cada persona.
La presoterapia se utiliza en diferentes ámbitos relacionados con el bienestar, la recuperación y la estética corporal. Entre sus aplicaciones más habituales se encuentran la mejora de la sensación de piernas cansadas, el apoyo en casos de retención de líquidos, la recuperación muscular o el complemento de determinados tratamientos corporales.
Aunque se trata de una técnica segura y ampliamente utilizada, es importante que la presoterapia se realice bajo supervisión profesional para valorar cada caso de forma individual y determinar si está indicada y con qué intensidad o frecuencia debe aplicarse.
Pros y contras de la presoterapia
Esta técnica de fisioterapia destaca por ser un tratamiento cómodo, no invasivo y con aplicaciones muy variadas. Sin embargo, aunque ofrece diferentes beneficios relacionados con la circulación y el bienestar corporal, no siempre está recomendada. Por eso, antes de comenzar un tratamiento, conviene conocer tanto sus ventajas como sus posibles contraindicaciones.
Principales beneficios de la presoterapia
Dependiendo de cada caso y de los objetivos del tratamiento, este tipo de tratamientos puede aportar diferentes beneficios relacionados con la circulación, el bienestar corporal y el cuidado estético.
- Favorece la circulación sanguínea y linfática, ayudando a activar el retorno venoso y el drenaje de líquidos.
- Ayuda a reducir la sensación de piernas cansadas o pesadez, especialmente en personas que pasan muchas horas de pie o sentadas.
- Puede contribuir a disminuir la retención de líquidos, favoreciendo la eliminación de líquidos acumulados en determinadas zonas del cuerpo.
- Ofrece un efecto relajante y de bienestar, gracias al masaje de compresión progresiva que se produce durante la sesión.
- Puede complementar tratamientos corporales y estéticos, formando parte de programas orientados al cuidado corporal y la mejora del aspecto de la piel.
- Favorece la recuperación muscular, por lo que también es utilizada por algunas personas tras el ejercicio o la actividad física intensa.
- Es un tratamiento no invasivo e indoloro, que normalmente se realiza de forma cómoda y sin necesidad de recuperación posterior.
Contraindicaciones de la presoterapia
Aunque es una técnica segura cuando se realiza correctamente, existen determinadas situaciones en las que puede no estar recomendada o requerir valoración previa por parte de un profesional. Entre las principales contraindicaciones se encuentran:
- Trombosis o antecedentes de trombos, debido al riesgo asociado a la movilización circulatoria.
- Enfermedades cardiovasculares o insuficiencia cardíaca que deban ser evaluadas previamente.
- Procesos infecciosos o inflamatorios agudos.
- Hipertensión no controlada, según la situación individual y criterio profesional.
- Problemas circulatorios concretos o patologías vasculares que requieran supervisión médica.
- Heridas abiertas, lesiones cutáneas o determinadas afecciones dermatológicas en la zona a tratar.
Por este motivo, antes de iniciar un tratamiento de presoterapia es importante realizar una valoración personalizada para confirmar que resulta adecuado y seguro en cada caso.
Presoterapia corporal: ¿qué partes del cuerpo se pueden tratar?
Puede aplicarse en distintas zonas del cuerpo mediante accesorios específicos, adaptando la presión y el tratamiento según las necesidades de cada persona y los objetivos marcados.
- Piernas: Es una de las zonas más habituales. La presoterapia en piernas suele utilizarse para favorecer la circulación, aliviar la sensación de pesadez y ayudar en casos de retención de líquidos o piernas cansadas.
- Brazos: Mediante mangas neumáticas, el tratamiento puede aplicarse en brazos para estimular el drenaje y mejorar la sensación de hinchazón o pesadez en la zona.
- Abdomen: La zona abdominal puede tratarse con fajas específicas que ejercen una compresión controlada, normalmente como complemento dentro de tratamientos corporales o de bienestar.
- Suelo pélvico: En algunos casos y bajo valoración profesional, puede integrarse dentro de determinados tratamientos enfocados al bienestar y la recuperación de la zona pélvica, utilizando protocolos específicos.
La zona a tratar y el número de sesiones dependerán siempre de la valoración profesional y de los objetivos de cada paciente.
Recomendaciones antes de someterse a presoterapia
Aunque es un tratamiento cómodo y no invasivo, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones antes de comenzar. La duración de las sesiones y su frecuencia puede variar según la zona tratada, los objetivos y las necesidades de cada persona, por lo que no existe un protocolo único válido para todos los casos.
Por este motivo, es recomendable realizar siempre una valoración previa con un profesional que determine si esta técnica está indicada y qué intensidad o número de sesiones puede resultar más adecuado. Acudir a un centro especializado no solo ayuda a personalizar el tratamiento, sino también a garantizar que se realice de forma segura y adaptada a cada paciente.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas sesiones de presoterapia se necesitan para ver resultados?
El número de sesiones puede variar según los objetivos y las necesidades de cada persona. Algunas personas notan sensación de ligereza o bienestar desde las primeras sesiones, aunque normalmente los tratamientos se plantean de forma progresiva y personalizada.
¿Quiénes deben evitar la presoterapia?
La presoterapia puede no estar recomendada en personas con trombosis, determinadas enfermedades cardiovasculares, infecciones activas, hipertensión no controlada o algunas patologías circulatorias. Por eso, es importante realizar siempre una valoración profesional previa.
¿Qué hay que hacer después de una sesión de presoterapia?
Después de una sesión de presoterapia suele recomendarse mantener una buena hidratación y seguir las indicaciones del profesional. En general, es un tratamiento que permite retomar la actividad habitual de forma inmediata y sin necesidad de recuperación.
